La tecnología del futuro de Bosch ya rueda en Japón

Bosch -el proveedor de tecnología y servicios alemán- ha comenzado a probar su coche automatizado por las carreteras de Japón. El objetivo de estos tests es el “desarrollo del piloto automático de autopista”, según informa la marca, que asegura que estará listo para el año 2020.

El equipo de Japón está realizando las pruebas con vehículos automatizados en la vía pública de ciudades como Tohoku y Tomei, en las provincias de Tochigi y Kanagawa, así como en los dos centros técnicos de pruebas que Bosch tiene en Shiobara y Memanbetsu.

“Dado que en Japón se conduce por la izquierda y debido a las complejas condiciones de tráfico, este país nos proporciona una información muy valiosa para el desarrollo”, afirma Dirk Hoheisel, miembro del consejo de administración de Robert Bosch GmbH.

Este trabajo, en el que se han embarcado alrededor de 2.500 ingenieros de todo el mundo, ha contado con la colaboración de los equipos de Alemania y Estados Unidos, que empezaron a trabajar en la conducción automatizada hace cinco años y llevan desde principios de 2013 poniendo a prueba vehículos autónomos por las principales autopistas de ambos países. “Nuestros ingenieros han completado más de 10.000 km de pruebas de conducción sin accidentes”, afirma Hoheisel.

Marco legal

A pesar del desarrollo de la tecnología, el gran muro con el que se ha topado hasta ahora la conducción automatizada no es práctico, sino legal. Según la Convención de Viena de 1968, el conductor debe mantener el control de su vehículo en todo momento, hecho que, lógicamente, descarta la conducción altamente automatizada. Sin embargo, el 23 de abril de 2016 está previsto que entren en vigor las enmiendas a la Convención y los estados miembro tendrán entonces que adaptarlas a sus respectivas legislaciones.

Además, en el ámbito del derecho relativo a la matriculación del vehículo, un grupo de trabajo de la Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa (CEPE) ha comenzado a trabajar sobre el Reglamento R.79, que sólo permite la intervención automática en la dirección, hasta un límite de diez kilómetros por hora. La validación de las funciones de conducción automatizada es otro desafío. Según la metodología actual, un pilotaje automatizado por autopista tendría que completar un periodo de pruebas de varios millones de kilómetros antes de que el sistema pudiera ser autorizado para entrar en fase de producción en serie. Bosch está trabajando en estos nuevos enfoques.

Bosch Japón 3

Disminución de la siniestralidad

Según las estimaciones de Bosch, la conducción automatizada evitaría hasta un tercio de los accidentes de tráfico, sólo en Alemania. “En situaciones críticas de tráfico, la tecnología adecuada puede salvar vidas”, explica Hoheisel. Por su parte, la ONU estima que 1,25 millones de personas fallecen en el mundo a causa de los accidentes de tráfico de los que el 90 % están causados por un error humano.

La conducción automatizada no sólo implica mayor seguridad, sino también una mayor eficiencia. Estudios realizados en Estados Unidos concluyen que aplicando las estrategias de una conducción predictiva circulando por autopista, se ahorraría hasta un 39 % de combustible. Los coches de Bosch conducen por sí mismos a través del tráfico, acelerando, frenando y realizando adelantamientos, según sea necesario. También deciden por ellos mismos, y en función de la situación del tráfico, cuando activar el intermitente correspondiente y realizar el cambio de carril y la base de todo esto está en los sensores que proporcionan una imagen detallada del entorno del vehículo.

 

El aparcamiento totalmente automatizado, antes que la conducción

Aunque la conducción automatizada es la que se lleva la mayor parte de la atención mediática, no deben olvidarse los pasos que se están dando en pos del estacionamiento completamente automatizado. Bosch ya ha puesto en marcha la fase de producción de este tipo de aparcamiento que se maneja mediante el control remoto de un teléfono inteligente. “Para nosotros, el aparcamiento automatizado comienza en el propio vehículo, pero va mucho más allá de eso”, asegura Hoheisel. Por ejemplo, la gestión activa del aparcamiento de Bosch, hace que sea más fácil encontrar una plaza de estacionamiento. Sensores instalados en el pavimento indican si una plaza está o no ocupada. A continuación, esta información pasa a un mapa en tiempo real, para que puede ser visualizada a través de internet. Esto permite a los conductores escoger una plaza disponible y dirigirse hacia ella.

Pero la intención de Bosch va más allá. El objetivo es alcanzar la efectividad total y lograr que el coche aparque sólo en una plaza de garaje libre y regrese cuando el conductor se lo solicite, al más puro estilo de película. Aunque se ha avanzado mucho habrá que esperar al menos cuatro años para saber si la ciencia ficción llega a nuestro presente.